Te quiero, le dijo Daniel Gómez, mirándola a los ojos, mientras remaba en el estanque del retiro. Natasha Tashenko, en silencio, contemplaba como un cisne de cuello largo sumergía la cabeza en el agua, una y otra vez.
Al poco, el cisne de cuello largo sacó la cabeza con un pez atrapado en su pico.
Natasha volvió sus ojos hacia Daniel y le dijo: Yo también te quiero.
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